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El pasado 12 de mayo tuve la oportunidad de participar, junto con mi compañero Óscar Rey, en el evento “Aprender en la Era de la Inteligencia Artificial”, organizado por Google en Madrid. Fue una jornada que reunió a docentes, estudiantes, investigadores y responsables de innovación para reflexionar sobre cómo la IA está transformando la educación y qué significa educar en un tiempo en el que la tecnología ya no es futurista, sino cotidiana.

El encuentro abrió con la intervención de Pilar Manchón, directora de Investigación en IA de Google, quien subrayó una idea esencial: la inteligencia artificial solo tiene sentido si se desarrolla y se integra de forma responsable, segura y centrada en las personas. Su mensaje conectó con una preocupación compartida: no se trata de correr detrás de la tecnología, sino de diseñar un futuro educativo donde la IA amplifique el criterio docente, no lo sustituya.

La IA como guía, no como atajo

Uno de los momentos más inspiradores de la jornada fue la master class de Conchita Díaz, formadora de IA en Google, quien defendió que la IA educativa debe funcionar como andamiaje cognitivo, no como un sistema que entrega respuestas cerradas. Habló de la importancia de la fricción deseable y de la dificultad positiva: la tecnología debe ayudar al alumnado a pensar mejor, no a pensar menos.

Esta visión coincide plenamente con la que defendemos desde la práctica docente: la IA no es un atajo, sino una oportunidad para profundizar en el razonamiento, personalizar el aprendizaje y liberar tiempo para lo verdaderamente importante: la relación educativa.

Un debate necesario: oportunidades y desafíos

A lo largo de las mesas redondas, profesores y estudiantes compartieron experiencias reales desde el aula. Se habló de cómo la IA puede:

  • Reducir la carga administrativa del profesorado.
  • Adaptar el aprendizaje al ritmo y necesidades de cada estudiante.
  • Contribuir a disminuir el abandono escolar mediante sistemas de apoyo más personalizados.

Pero también se abordaron los retos: la brecha digital, la necesidad de formación docente, la ética, la protección de datos y la importancia de garantizar que nadie quede atrás en esta transición.

Una educación que sigue siendo profundamente humana

Si algo quedó claro en Madrid es que la IA no redefine la educación por sí sola: somos los docentes quienes damos sentido pedagógico a la tecnología. La innovación no consiste en usar herramientas nuevas, sino en usarlas para fortalecer el pensamiento crítico, la creatividad, la inclusión y la autonomía del alumnado.

Volvemos de este encuentro con la convicción reforzada de que la IA puede ser una aliada extraordinaria si se integra con criterio, ética y mirada humanista. Y, sobre todo, con la certeza de que el futuro de la educación se construye desde el aula, desde las personas y desde proyectos que conectan con la sociedad.

Gracias a ElPaís.com por la fabulosa entrevista que nos hicieron, así como a la publicación 20minutos.es, por hacerse eco de nuestro trabajo y darle tanta visibilidad.

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