
Cada 24 de febrero celebramos el Día de Rosalía de Castro, una autora que supo mirar la vida con una sensibilidad extraordinaria. Su obra nos recuerda que la inteligencia humana no se mide solo en conocimiento, sino también en la capacidad de empatizar, de comprender al otro y de actuar con responsabilidad colectiva. Esa misma mirada es la que inspira mi trabajo diario en torno a la inteligencia artificial y el trabajo de valores en el aula con nuestro alumnado.
A lo largo de mi trayectoria profesional he tenido la oportunidad de conocer situaciones donde la bondad humana ha salvado una vida. He visto cómo un gesto solidario puede transformar destinos, cómo la generosidad de una sola persona puede convertirse en vida para muchas otras. Esa experiencia me ha enseñado que la donación no es solo un acto médico: es un acto profundamente humano y ese acto puede trabajarse en el aula gracias a herramientas de IA.
Hoy, en un tiempo en el que la inteligencia artificial forma parte de nuestro día a día, también podemos aprovecharla para reforzar ese mensaje. La IA nos ayuda a comunicar mejor, a llegar más lejos y a sensibilizar a nuevas generaciones. Pero lo esencial sigue siendo lo mismo: la decisión libre, consciente y solidaria de donar. Por eso nuestro vídeo “A doazón de órganos, un acto de intelixencia moi natural” cobra aún más sentido, un trabajo realizado a comienzos del boom de la IA, con nuestro alumnado. La tecnología puede acompañarnos, pero la inteligencia verdaderamente transformadora nace de las personas.
Nosotros trabajamos y defendemos el uso ético y responsable de herramientas de IA, y este vídeo es una de esas muestras, donde el alumnado fomenta la donación de órganos y tejidos dando voz a diferentes personas ilustres de nuestra literatura gallega, escritores y novelistas que animan a donar y explicar la importancia de la donación.
Rosalía defendía la dignidad, la empatía y la capacidad de construir comunidad. Celebrarla es también reivindicar esos valores en el ámbito de la salud y la donación. Y desde mi experiencia, tanto profesional como personal, sé que cuando unimos conocimiento, sensibilidad y herramientas innovadoras, somos capaces de generar un impacto real en la vida de quienes más lo necesitan.
Una muestra de como un deepfake puede fomentar la solidaridad, un valor social educativo.



